La primera parte de nuestro viaje nos llevó a la animada ciudad de Andijan. Allí pudimos sentir la energía y el dinamismo de la población joven. El punto culminante de nuestra estancia en Andijan fue la visita a la feria de formación profesional, que fue todo un éxito gracias a la organización de la empresa Papenburg. Los 1800 visitantes nos demostraron que existe un gran interés por el trabajo cualificado en Alemania. Pudimos establecer innumerables contactos prometedores, tanto con futuros trabajadores cualificados como con empresas alemanas dispuestas a formarlos.
El hecho de que la palabra alemana «Ausbildung» ya haya entrado en el vocabulario de los jóvenes es un gran ejemplo de cómo el concepto de formación dual se percibe como un referente y una verdadera oportunidad de futuro. Estamos deseando ver cómo podemos aprovechar al máximo este potencial a través de nuestros cursos de idiomas y nuestra red.
Además de las citas profesionales, el viaje también ofreció una visión inolvidable de la cultura uzbeka. Para desplazarnos de este a oeste, utilizamos el tren nocturno. El trayecto de 15 horas atravesó todo el país: una experiencia especial. Había sábanas limpias, té y sopa de fideos.
Quien haya estado alguna vez bajo el arco de quilla de la plaza Registan o haya comprado fruta y especias en el mercado de Samarcanda puede confirmarlo: es algo de primera categoría.
Estos momentos no solo son enriquecedores a nivel personal, sino que también nos ofrecen una valiosa perspectiva de la vida de las personas con las que colaboramos.
Nuestro viaje a Uzbekistán nos ha reafirmado en la convicción de lo importante que es nuestro trabajo. Con el programa de formación profesional Klett-EDU facilitamos el acceso a un empleo cualificado y a un buen futuro en Alemania. Seguiremos tendiendo puentes entre Uzbekistán y Alemania, de forma profesional, comprometida y siempre motivados, con el objetivo claro ante nuestros ojos.